martes, 6 de diciembre de 2011

Reflexiones y Ensayos


Los pies se cansaron (año 2007)
Duros, fríos y siempre incómodos. Pero, cómo lo iba a notar si nunca me gustaron! Cada vez que alguien osaba poner una mano sobre alguno de ellos, los bajaba sin chistar. “Por favor, no los toques que no me gusta y me duele”. 
Llevo años engañando a mis pies. Los pobres aceptaron sumisamente la condición de zona corporal no grata y subsistieron a lo largo del tiempo cumpliendo mis órdenes.
Nunca se revelaron, siempre tan respetuosos y correctos.
Pero hoy llegó su día! Por fin se liberaron. Comenzaron poco a poco. Primero los talones, después las puntas y finalmente los arcos.
Creo que se sintieron muy dichosos porque se animaron a expresar, y su fuerza fue tan grande que todo el cuerpo cayó rendido a sus caprichos. Y finalmente, el conjunto quedó más complacido e integrado.
Muchas veces algo tan sencillo y básico genera placer. Sí, sí, hay que empezar por los pies y hasta pensar con ellos. 

Las fotografías cuelgan de paredes silenciosas (Ppios 2007)
Si las paredes de esta sala hablaran, no dudarían en decir a una sola voz el motivo por el cual personajes tan especiales pero también tan dispares se encuentran hoy unidos por escasos metros o centímetros de distancia. 
De no ser por estos muros blancos, nos costaría mucho encontrar el punto de unión entre Bryan Adams y Edgar Degas, ya que el pintor francés nunca llegó a saber de la existencia de un cantante de rock canadiense, ni tan siquiera de la música rock. Incluso nos resulta difícil imaginar a las bailarinas de Degas moviendo sus armoniosos cuerpos al compás de las cuerdas de Adams. Y es que estos admirados artistas obtuvieron fama y reconocimiento a través de vías muy diversas y en épocas separadas.
De lo que sí estamos seguros es que las paredes no saben nada acerca de la trayectoria que estas 20 personas dejaron y continúan dejando hoy día. Pero eso no importa porque no están para hacer de manuales parlantes. Por el contrario, su papel es el de recibir y aguantar durante unos días marcos con contenido artístico. Y aquí es donde asume protagonismo lo que se exhibe y no las paredes en sí. 
Y lo que se exhibe en este caso son fotografías. Podrían ser fotografías de prestigiosos profesionales de este arte, pero no es el caso. Los autores que dieron vida a estas instantáneas sí son celebridades de los ámbitos de la música, el cine, el baile o la literatura. Pero por lo general han estado siempre delante del objetivo, o al menos eso es lo que pensamos.
Sin embargo esta exposición demuestra lo contrario. Y nos permite descubrir que Leonard Nimoy, además de representar al Capitán Spock en la serie de Star Trek, es un aficionado a la fotografía, al igual que Mikhail Baryshnikov, quien ha sabido captar con su cámara escenas de baile que nada tienen que ver con el ballet. 
Y esto mismo sucede con el reconocido padre del rock independiente, Lou Reed al igual que con la cantante y poetisa punk, Patti Smith. Todos ellos han querido plasmar a través de la imagen, escenas, personas y objetos. 
 Y todos ellos han sabido hacerlo de una manera particular, influida por su forma de ver las cosas. Así encontramos a un Kubrick perfeccionista en la composición y a un Saura más natural y realista. Y si continuamos, descubrimos a un Pedro Almodóvar devoto de sus películas y personajes, a un Bruce Chatwin centrado en paisajes vírgenes e inhóspitos y a un Allen Ginsberg excéntrico y trasgresor.
Y la lista vip no acaba ya que hay más famosos haciendo acto de presencia: Pablo Picasso, Jean Cocteau, Emile Zola,  Jeff Bridges, Victor Hugo y más. Pero es mejor dar punto final a esta escueta y extensa enumeración. 
Lo más aconsejable es ir por cuenta propia y comprobar con vuestros ojos si las fotografías logran despertar una curiosidad insospechada. Si lo logran, cabe agradecer a las paredes tanta generosidad y silencio. 

Baltasar (Dic 2007)
Será una noche de paz? O mejor dicho, será un año de paz?
Yo creo que eso nunca se sabe, pero se puede encarar el año con ganas de intentarlo. 
El otro día en el curso, estuvimos hablando de esta fecha y de lo que significaba para cada uno.
La verdad que a nadie le entusiasmaba. Los más optimistas éramos unos pocos. Así que el profesor nos hizo asumir un rol de algún personaje del pesebre.
Enseguida me puse un pañuelo en la cabeza de forma de turbante y asumí el papel del rey mago moreno, Baltasar. 
Primero traté de ponerme en situación y pensar qué estaría sintiendo este hombre para caminar tantos kilómetros con tal de ver y conocer a ese niño.
Imaginé su cansancio, su incertidumbre, el frío de la noche, la arena. Se conocería mucho con los otros dos? O hizo el viaje con unos desconocidos. De qué habrán hablado? 
En fin, después pude visualizar la famosa estrella que hacía de guía. Pensar que se guiaban por ella.
Una vez recorrido el camino, apareció un retablo o pesebre muy chiquito y humilde, rodeado de pocos animales. Dentro había dos adultos y un bebe. El famoso bebe.
Uf! Qué emoción habrá sentido en aquel momento. Pensar que el objetivo de su viaje estaba enfrente suyo.
Y haber creído que en esa pequeñez e inocencia estaba el futuro, la salvación. Qué fé! Porque es cierto que es dichoso el que cree sin haber visto.


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